| Que se puede decir de
la quinta división del club Atlético Unión,
en realidad los chicos hablan por si solos y dentro de la cancha,
sitio en donde desplegan todo su fútbol, ganar partidos
y con ellos campeonatos como el que consiguieron el pasado sábado
en Rafaela tras vencer por 3 a 1 a Luz y Fuerza con goles de
Carlos Portianka, Sebastián Tampanelli y Hugo Cinturión.
Los orientados técnicamente por Marcelo Milanesse
lograron por tercera vez consecutiva el título liguista
y siguen siendo el rival a vencer por el resto de los competidores.
Juego simple, disciplina, compromiso y humildad son los principales
motivos por los cuales estos jóvenes, algunos de ellos
con partidos en primera división, lograron una vez
más quedarse con el título.
Los albiverdes cosecharon 46 puntos, ganaron 14 encuentros,
empataros 4, perdieron 2 y fueron desde el inicio del torneo
los principales animadores del mismo. Esta es sin dudas una
de las categorías que quedará en la historia,
no solamente por los campeonatos obtenidos sino también
porque nutrirá y mucho a la primera división
unionista.
La octava de Libertad dio el zarpazo
Cuando comenzaba la temporada la octava división del
club Deportivo Libertad asomaba como una de las candidatas
a quedarse con el título liguista. Sportivo Ben Hur
y Atlético, ambos de Rafaela, eran otros dos favoritos
a obtener el certamen. Sin embargo, los dirigidos técnicamente
por Rubén Bucci lograron el objetivo y se adjudicaron
el campeonato con mucha justicia.
El fútbol que desarrollaron durante toda la campaña
y la seriedad con la que afrontaron la temporada son los principales
motivos por los que la octava de Libertad se quedó
con el título. El sábado, los aurinegros, debían
superar a Peñarol y esperar que los celestes de barrio
Alberdi destruyan el sueño de la «BH».
Los liberteños cumplieron con su propósito
y vencieron a Peñarol 3 a 0 con goles de Emiliano Ghietto,
Matías Morgada y Javier Gorosito. El encuentro entre
Atlético y Ben Hur comenzó minutos más
tarde y las noticias que llegaban desde Rafaela no eran buenas.
Los de barrio Parque Ilolay se estaban imponiendo y los rostros
de los chicos hablaban por si solos.
La ilusión se escapaba y había que conformarse
con el segundo lugar, sin embargo, en los instantes finales
los celestes llegaron al empate y los dirigidos técnicamente
por Rubén Bucci estallaron de alegría. Después
llegó el festejo, la merecida vuelta olímpica
y el aplauso del público presente que reconocieron
la actuación de jóvenes. Los aurinegros ganaron
quince partidos, empataron cuatro y perdieron tan sólo
uno. Convirtieron 60 goles y recibieron 12. |