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En momentos en los que el país atraviesa una de sus más
agudas crisis y la sociedad no hace mucho más que lamentarse
respecto de nuestros gobernantes y de las condiciones impuestas
por los organismos internacionales que juegan con la subsistencia
y el hambre de la población, existen buenas noticias.
Acaso impulsados por esas dificultades, los deportistas argentinos
pudieron a lo largo de este año dar muestras sobradas
de calidad. Tal vez fingiendo no pertenecer a una sociedad
en crisis y con muchísimos problemas tanto el básquet
como el voley o el hockey sobre césped y sobre patines,
evidenciaron resultados sumamente elogiables.
Demostrando que esto no fue casual, también se sumaron
otros deportes mal llamados "menores" que también
decidieron estar a la altura de las disciplinas más
convocantes. En este sentido se puede llegar a mencionar a
la natación, atletismo y el tiro. Quizás como
una velada forma de reproche, el aspecto en el cual mayores
esperanzas teníamos fue el que nos dio una cachetada,
dejándonos el fútbol fuera de esa sensación
de superioridad que tiempo atrás ostentábamos.
Como se verá, a excepción del fútbol,
el resto de los deportes de grupo tuvieron destacadas participaciones
tanto entre los varones como las mujeres. No obstante nosotros
los santafesinos tenemos otros puntos para sentirnos orgullosos.
Uno de ellos está reflejado en la labor realizada por
Amelia Fournel.
Amelia tiene 25 años, es oriunda de la ciudad de Santo
Tomé y días atrás estuvo visitando nuestra
ciudad en ocasión de participar del campeonato de tiro
organizado por la Federación Santafesina de Tiro. La
fecha, puntuable para el ranking nacional, congregó
lo más selecto del deporte de nuestra provincia, Córdoba,
Entre Ríos y Buenos Aires.
Esto no fue obstáculo para que ella se impusiera en
la clasificación general, superando a integrantes del
equipo nacional masculino de tiro olímpico. Condiciones
no le faltan para realizar este tipo de acciones ni mucho
menos anteriores logros. Desde hace no menos de 6 años,
Amelia se corona periódicamente como campeona nacional
tanto en la disciplina de Carabina Neumática como en
la de 3 posiciones.
Más allá de esto, como ella misma reconoció,
tenía cifradas expectativas limitadas para este año
puesto que tenía miedo de que la complicada situación
económica y social por la que atravesaba el país
se viera reflejado en su rendimiento. Ahora, con el ciclo
concluido se puede afirmar que finalmente, nada de eso ocurrió.
Las participaciones internacionales le valieron renovar el
reconocimiento del que goza en el exterior en donde es altamente
considerada por sus competidoras. Sin embargo, una sensación
extraña la acompañó en todo el circuito
debido a que siempre se renovaban las preguntas de cómo
se encontraba el país y si su familia también
había debido enfrentar inconvenientes como los que
se veían en los noticieros internacionales. En este
aspecto vale recordar que en los primeros meses del año
se difundieron insistentemente imágenes de saqueos
a supermercados, represión policial, presidentes que
huyen y otros que renovaban su cargo casi a diario.
Con más angustia que emoción y tras aclarar
en más de una ocasión que eso ocurría
en determinados puntos del país, que el resto no padecía
esa realidad aunque tampoco estaba en óptimas condiciones,
Amelia pudo desplegar toda su capacidad.
El cenit llegó en el mes de julio, en ocasión
de disputarse una nueva edición del campeonato mundial
en Finlandia. Luego de varios contratiempos que incluso pusieron
en duda la participación de representantes de nuestro
país, hacia allá partió junto a un reducido
grupo. Al concluir el certamen ella se ubicó en la
13º ubicación, superando todas las expectativas
y demostrando estar en un primer plano internacional puesto
que el puntaje logrado la dejó a solamente un par de
puntos de la ganadora. Esa marca también le valió
renovar el récord sudamericano de la especialidad que
le pertenecía y llevarlo a 395 puntos sobre 400 posibles.
Hoy en día, Amelia sigue trabajando en un local comercial
de Santo Tomé, en donde asegura estar haciendo lo que
le gusta y divide su día en dos partes: trabajo y preparación.
El año próximo se acercan nuevos desafíos
entre los que se encuentra una nueva edición del campeonato
Panamericano.
La competencia no le es ajena sino todo lo contrario le guarda
un recuerdo importantísimo puesto que fue en el año
1995, cuando en Mar del Plata pudo lograr la medalla de plata
y obtener una plaza para los Juegos Olímpicos. Precisamente
esos tiempos también guardan recuerdos imborrables
como los del Olimpia de Plata o de tantas otras distinciones
que le fueron correctamente entregadas.
Sin desconocer que poco se sabe acerca de cómo estará
la situación en algunos meses, ella cifra nuevas esperanzas
en poder lograr representar a nuestro país en la máxima
competencia ecuménica. Si de algo está segura
es que no representará a otro país, más
allá de todo, seguirá siendo Argentina.
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