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| Informe
especial / AGOSTO 2002 |
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| Por Ariel
Balderrama |
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A pesar de estar tan sólo a unos metros, no se escucha
música alguna. Sin embargo, tras un pequeño cobertizo,
una apurada inscripción con aerosol negro indica cuál
es la sala de ensayo. El detalle no es menor: desde hace más
de un año y medio, los integrantes del grupo invierten
mucho dinero en poder acondicionar lo que siempre constituye
una ventaja, una posibilidad con la que cuentan muy pocas bandas,
más aún si se es del interior del país,
de una pequeña ciudad como la nuestra.
Una vez traspasado el sitio donde debería estar la puerta,
surgen a la vista la computadora, una heladera, un sillón
viejo, algunos paneles acústicos, instrumentos, cables
y otros elementos que mantienen un punto en común: todos
evidencian el esfuerzo con el que se encara la actividad.
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AUDIO |
| ELLOS
HABLAN |
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| Diego
Acosta |
| Voz |
| "La banda
hoy" |
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| "Bomba"
Sturm |
| Bajo |
| "Notificación
de la selección" |
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| Alejandro
Peretti |
| Batería |
| "Historia
y perspectivas" |
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| "Nito"
Brusa |
| Guitarra |
| "Haciendo
música en el interior" |
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| Luisina
Bertoldi |
| Guitarra |
| "Estilo
de la banda" |
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| Martín
Tamagno |
| Productor |
| "Grabación
en casa" |
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Para ellos, la música ha dejado de ser un hobby. Ya no
más. No podría serlo luego de la clasificación
para la etapa final de "El Nacional", el concurso
que organiza el canal musical Much Music. Tampoco puede serlo
cuando de darse la posibilidad que todos esperan, deberán
tomar importantísimas decisiones entre las que se encuentra
el radicarse en otra ciudad.
A medida que la charla avanza, las bromas se suceden por un
retraso que para los presentes denuncia que alguien "se
ha vuelto estrella" y que luego será objeto de no
pocas chanzas. Al mismo tiempo, como si ya hubiese estado allí
desde siempre, comienza a surgir la música desde la computadora.
Los temas son más que conocidos y son el acompañamiento
casi exclusivo del último año. Allí se
encuentra otro de los desvelos del grupo: su propio disco. Cuando
Matías, el ingeniero de sonido informa que sólo
falta un tema para concluir la placa, todos se miran con caras
atónitas. Sucede que desde hace más de seis meses
están trabajando en su producción y luego de tanto
tiempo, la sola posibilidad de que esté listo, genera
gran expectativa.
En unas semanas puede volverse un hecho real, concreto. Luego
vendrá el tiempo de retomar los ensayos para presentarlo
en sociedad pero sin lugar a dudas, esa será otra historia.
Mientras tanto, tienen en qué preocuparse puesto que
están a la espera de una llamada, una información
que les asegure la fecha de comienzo de "El Nacional"
y la consecuente etapa de votaciones para definir cuáles
serán las cinco bandas que disputen la final y cuáles
serán los 95 grupos que deberán probar suerte
en otra ocasión. Las posibilidades son exactas pero poco
les importa, la ilusión no se las puede quitar ningún
cálculo matemático.
Al momento de encarar las respuestas y de abrirse al grabador,
todos coinciden en mostrar algún rasgo de desconfianza.
No es para menos, hace poco más de un mes eran un grupo
de amigos que tiene una banda. Tras la clasificación
aparecieron los medios de comunicación, las notas, fotos,
filmaciones y más notas. Como dato positivo ahora ya
no tienen que solicitar dónde tocar, llueven las invitaciones,
incluso una con Ataque 77 que parece estar muy cerca de concretarse.
Sin embargo, este cambio repentino de parte de algunas personas
no pasa desapercibido para ninguno de ellos y con dureza sentencian
que está muy mal lo que hacen y que el interés
inmediato que algunos evidencian poco les interesa.
"El milagro sunchalense" se escucha en un momento
de la tarde, luego de escuchar más de una vez cada uno
de los catorce temas que por ahora forman parte del disco (el
decimoquinto y último vendrá en algunas semanas)
. La afirmación, si bien despierta sonrisas y cargadas,
no deja de tener una buena cuota de certeza. Al igual que otros
logros alcanzados por artistas locales, cada vez que se conoce
una situación como esta, esa es la primera expresión
que se acerca, alentada quizás por las precarias condiciones
en las que debe subsistir y progresar el arte local.
Sin embargo en esta oportunidad no se ajusta a la realidad.
Poco hay de milagro si se invierte en equipos de música,
se ensaya a conciencia y no se dejan de lado los encuentros
creativos más allá del trabajo que casi todos
tienen y que los absorbe en gran medida. No hay azar si se trabaja
más de seis meses para preparar un disco, emulando lo
que en diferentes condiciones realizan las grandes bandas y
manejándose con un criterio profesional. Tampoco es suerte
si se alejan de los escenarios hasta tanto no tengan el material
listo, asegurándose así concentrar todas sus energías
en un solo objetivo.
La tarde cae, la noche se acerca y los instrumentos siguen prolijamente
acomodados. A lo largo de las casi tres horas compartidas, tan
solo Lula y Bomba tomaron una guitarra y repasaron algunos acordes.
El resto permaneció absorto y concentrado en el prolijo
trabajo de mezcla que hizo Martín. "Engrasando la
grasa" sonó una y otra vez, anticipando el momento
que en días nada más marcará el inicio
oficial del concurso y la llegada de la banda local a la televisión
latinoamericana.
Acaso más de un vecino se pregunte ¿cómo
hacen estos chicos para acceder a una serie final de un concurso
de música si nunca tocan? Lo cierto es que ellos ya tocaron
una parte del repertorio, el resto lo reservan para interpretar
unos bises que prometen romper con aquella tradición
que da cuenta de que esas son las últimas canciones.
La Morrison recién se despierta y sin tener en cuenta
su escasa edad está vestida con ropa de grande.
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