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| José
Mendoza, el escenario y parte de su trabajo. |
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José Mendoza pinta con aerosoles. Desde su altísima
estatura se desprende una larga cabellera y una gran sonrisa
que nunca oculta. A su alrededor, sus hijos y su mujer lo
siguen y lo respaldan mientras él comienza a desmontar
sus producciones que en minutos poblarán una parte
de la plaza Libertad.
No es simple definir a un artista callejero. No se trata
solamente de encontrarle una aplicación práctica
a la suma de los dos términos. El verdadero significado
va mucho más allá, resulta tan amplio que es
prácticamente inabarcable, a punto tal que solamente
quienes lo ejercen saben en sí mismos a qué
corresponde.
José no es la excepción, más allá
de que sabe cuáles son los motivos por los que pinta.
La posibilidad de comenzar a recorrer distintos caminos, distintas
rutas que lo lleven por parajes desconocidos es algo que se
ha transformado en el próximo objetivo.
Lo más mediato llegará pronto, mientras, pacientemente
despliega su arsenal de obras y se apresta a responder una
vez más las preguntas de los ocasionales transeúntes
que se sienten atraídos por sus producciones.
En este último tiempo, José ha cambiado un
poco, ha dejado de ser una persona anónima y ha podido
llevar su arte a domicilios particulares, pintando algunas
cosas en dormitorios de jóvenes y también están
abriéndosele las puertas de algunos comercios que poco
a poco se convencen de que lo que propone puede ser una alternativa.
Así van pasando las horas, la gente, los pasos y también
las respuestas, nuevas inspiraciones y desafíos cada
vez más complicados. Sin embargo poco de eso importa,
lo cierto es que habrá que comenzar a empacar todo
prolijamente para llevarlo a casa y retornar al día
siguiente, otra vez con la esperanza renovada y las mejores
ideas que puedan salir de su imaginación.
El arte callejero
como forma de expresión
La pintura en aerosol como hobby y el arte callejero, esas
son las premisas de José Mendoza, un joven que desde
hace tiempo está presente en la plaza de la ciudad
mostrando sus producciones
José Luis Mendoza es un joven artesano de la ciudad
que desde hace tiempo decidió incursionar en el ámbito
de la pintura. Con una realidad muy particular y fuertes lazos
con el arte callejero, trata, a través de aerosoles
y patrones, de poder mostrar aquello que tiene que decir.
"Desde siempre quería trabajar un poco con las
artesanías y como me gusta el dibujo y la pintura,
di vueltas hasta que terminé optando por esto en particular",
dice con un tono calmo y una sonrisa franca.
Alrededor suyo, en el patio de la casa en donde habita se
encuentran parte de los elementos que le sirven para llevar
a cabo sus obras. Todo sirve, "todo lo que se quiera,
se puede pintar", dirá más adelante en
medio de sueños y anhelos que tienen como objetivo
principal poder mostrar su interior a través de las
pinturas.
"Por ahora estoy exponiendo en la calle, tratando de
colocar algún trabajito en la gente y dándome
a conocer para también poder tratar de lograr un contrato
para pintar un mural o una pared", expresa mientras pasa
una rápida lista de lo que le es necesario. "La
idea es seguir haciendo cosas, quiero perfeccionarme y ponerme
en contacto con gente que pueda ayudarme a esto. Los días
de semana vivo de changas pero luego, los fines de semana
trato de abrir puertas", prosigue "sería
bueno poder hacer algo así para dejar una marca de
mi paso".
La gente es un tema aparte. Las reacciones son completamente
diferentes ya que si bien muchos se acercan a mirar, son pocos
los que se detienen y preguntan o demuestran interés.
"Nadie les está pidiendo que compre cosas pero
sería interesante que se acercaran y preguntaran o
dieran su opinión".
- ¿Porqué el aerosol y no otra forma de
pintura?
- Porque es más callejero. Yo soy criado en la calle,
como un pibe de la calle que salió de ella pero que
nunca la dejó y que trata siempre de demostrar que
un pibe de la calle no tiene que hacer solamente cosas malas
sino que puede hacer arte también. No sé si
bueno o malo, eso será para quien pueda estar calificado
para eso pero lo importante es hacer cosas e ir aprendiendo.
La calle y el aerosol también tienen que ver con la
protesta y con los mensajes, las pintadas reflejan lo que
uno quiere, la persona que se ama o la banda favorita. Para
mí sería expresar eso desde un pibe que ha vivido
en la calle que da el mensaje que no todo está perdido.
- Los temas elegidos también son importantes porque
tienen un gran mensaje.
- Si, por ejemplo el Che. Creo que es mi referente porque
lo primero que empecé a pintar con aerosoles fue su
cara. Luego seguí con los nombres, probé con
los de mis hijos y después abrí el espectro.
En los últimos días conseguí contactarme
con varios chicos que quieren tener cosas en sus dormitorios,
así que el soporte no es solamente una hoja o un pedazo
de tela sino que va mucho más allá.
- ¿Hay algo que no se pueda pintar?
- Creo que no, que todo lo que se quiera se puede pintar.
Podés pintar lo que pinte. No creo que no haya algo
que uno no pueda hacer.
El arte callejero cuenta con códigos particulares
y propios. El viaje por distintas ciudades es uno de los componentes
básicos de esta actividad y por ello, ya está
preparando sus primeros proyectos de viajes aunque también
hay que pensar en la familia.
Por otra parte, José también reconoce que esto
le permite contar con un ingreso económico extra que
siempre es bienvenido. "Por ahí un peso por una
pintura está bien porque significa que están
reconociendo tu esfuerzo. Por ahí uno anda con lo justo
y tirando un paño en la calle se puede tener una entrada
para la familia. Pienso que a lo mejor se podría lograr
algún apoyo, un auspicio pero el tema no se puede negociar,
si acordar en algún caso los límites. Si es
así, yo pinto", concluye sonriendo, siempre sonriendo
y mirando esperanzado hacia adelante.
Publicado por El Tiempo el lunes 13
de enero de 2003.
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