| El triunfo del jueves sin dudas le
dio a Unión mucha tranquilidad para afrontar motivado
el tercer y decisivo encuentro de la eliminatoria semifinal.
La presión con la que contaban los albiverdes en
el segundo partido de la serie ahora también pesaba
sobre los hombros de los dirigidos técnicamente
por Luis Desábado. Ambos equipos eran conscientes
de lo que se estaban jugando, por eso disputaron un partido
dramático y emotivo como los dos anteriores.
El final que los unionistas habían vivido horas
antes volvió a repetirse, fue el local quien
estuvo más sereno a la hora de la definición
y el que se quedó con el triunfo 87 a 85 y la
clasificación a la final de la Región
Norte, en donde espera por Sionista de Paraná
o Alianza Mitre-Huracán BB.
En marco de público era imponente y el clima
dejaba en claro lo que estaba en juego, el polideportivo
parecía estallar cuando se puso en juego el partido.
Fue Unión el equipo que tomó las riendas
del encuentro. Con Ramiro Díaz Cuello encendido
(13 puntos - 3 de 3 en triples) y en base a una defensa
muy agresiva los orientados por Jorge Demarchi se llevaron
el primer cuarto 27 a 21. A los esperancinos se los
notaba algo nerviosos, en ataque se repartieron el goleo
pero en defensa permitieron todo tipo de movimiento
que intentó Unión.
La tensión le quito claridad al juego de Alma
Juniors, esa claridad que había complicado a
los albiverdes en los dos partidos anteriores. A pesar
de la ventaja obtenida, el conjunto de nuestra ciudad
no pudo aprovechar su momento y permitió la reacción
visitante. Alma Juniors se volvió agresivo en
su sector defensivo y Unión empezó a oscurecerse
a la hora de ir al canasto. Los orientados por Luis
Desábado tomaron confianza, en ofensiva continuaron
repartiendo el juego y de esa manera redujeron el margen
a 3 puntos, 43 a 40.
En el visitante no se destacaba un goleador, todos
tomaban participación en ataque y eso hacía
que el goleo sea repartido. Ramiro Díaz Cuello
se apagó y Unión sintió la falta
de gol. Nadie tomó la responsabilidad que supo
absorber el salteño en el primer cuarto y el
local se desconcentró. Unión juego su
peor parcial, defendió realmente mal y en ataque
fue muy poco claro. Mientras tanto, Alma Juniors aprovechó
su momento, recargó el juego interno con David
Miranda quien fue secundado por Francisco Calvelli desde
el perímetro e ingresó a los últimos
10’ con 5 puntos de luz, 68 a 63. La diferencia
pudo haber sido mayor si el rosarino Hernán Escudero
hubiera estado más certero debajo de las tablas.
Unión estaba viviendo un momento crucial, el
juego se le iba de las manos pero apareció Gabriel
Forlín. El pivote se despachó con 8 puntos
importantísimos y fue vital en la recuperación
albiverde. Los locales volvieron a defender agresivamente
(le permitieron 17 puntos a Alma Juniors) y estuvieron
pacientes en ataque. Unión recargó el
juego en la zona pintada, los dirigidos por Luis Desábado
recurrieron a la infracción y Unión no
decepcionó desde la línea de los suspiros.
De 18 intentos, fueron 16 las conversiones unionistas
que le permitieron al local asegurar la victoria y la
clasificación, incluidos los dos últimos
de Gerardo Corroto a 5’’ del final. El jueves
había sido Ramiro Díaz Cuello, el sábado
fue el «Pulpo» que sin dudas fue uno de
los artífices de la clasificación albiverde.
¿Porqué? Porque tanto en el segundo encuentro
de la eliminatoria como en el tercero, fue el jugador
que en los minutos finales sacó a relucir su
experiencia y su jerarquía para definir los partidos.
El intento desesperado de Francisco Calvelli no llegó
a destino y tras el 87 a 85 a favor de Unión
se desató el delirio generalizado de la parcialidad
local que festejo a rabiar el pasaporte a la tan ansiada
final.
Síntesis
Arbitros: Chávez y Guzmán
Unión (27) (43) (63) 87: Horvath
9, Righetti 3, Díaz Cuello 17, Allesandrowics
8, Forlín 22 (FI) Corroto 12, Righi 0, Carrasco
9, Vicens 7. DT: Jorge Demarchi.
Alma Juniors (21) (40) (68) 85: Villa
8, Calvelli 16, Bourquín 22, Estévez 10,
Miranda 18 (FI) Escudero 8, Eberarht 0, Blazicevich
3. DT: Luis Desábado.
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