Después de la derrota sufrida
en Esperanza 81 a 78, el primer plantel de básquet
del club Atlético Unión estaba obligado
a ganar y de esa manera empatar la serie para forzar un
tercer encuentro. La tarea no era sencilla, Alma Juniors
se potenció y mucho en los playoffs tras la llegada
de Luis Desábado, los esperancinos lo demostraron
ante Hindú de Resistencia.
Al obtener la victoria como local, el elenco visitante
lideraba la eliminatoria 1 a 0 y el triunfo le daba el
pasaporte a la final de la Región Norte. El estadio
de avenida Belgrano estaba preparado para vivir la gran
fiesta que habían montado los fanáticos
albiverdes. Sin embargo, lo impensado sucedió:
los relojes de posesión del polideportivo se negaron
a funcionar: ¿y entonces?
No quedaba otra, el Hogar de los Tigres se pintó
por primera vez en la historia de verde y blanco. La fiesta
se trasladó al estadio de Libertad y con ello emepzó
a crecer la presión, la ansiedad y la tensión.
Unión daba ventajas sin jugar y los esperancinos
comenzaban a soñar con la clasificiación,
la noche había empezado demasiado mal para Unión.
Los dirigidos técnicamente por Luis Desábado
habían dado el batacazo en Resistencia y créame
que estuvieron a segundos de dar el segundo gran golpe.
El partido fue parejo durante todo su desarrollo, pero
siempre los esperancinos estuvieron más tranquilos
que Unión. Los albiverdes estaban obligados a ganar
y esa presión se notaba dentro y fuera del rectángulo
de juego. Por la progresión de los cuartos se avizoraba
un final vibrante y no apto para cardíacos como
el que finalmente surgió. Con Francisco Calvelli
y José Villa como abanderados Alma Juniors se imponía
78 a 74 a 1' y fracción para el final.
Unión estaba de rodillas y Jorge Demarchi se jugó
su última carta: el experimentado Gerardo Corroto
ingresó por el «Loco» René Vicens
y la jugada le salió bien al entrenador albiverde.
El «Pulpo» metió el triple y la tapa
de la temporada. En un abrir y cerrar de ojos el encuentro
estaba empatado en 78 cuando segundos antes Alma Juniors
ganaba por cuatro y tenía la clasificación
en el bolsillo.
Los dos equipos estuvieron certeros desde la línea
de los suspiros y todo continuó tanto a tanto hasta
los últimos instantes. La última ofensiva
era visitante, el joven Martín Blasicevich tomó
la responsabilidad: lanzó al canasto, la pelota
no quizo entrar y Ramiro Díaz Cuello capturó
el rebote para posteriormente ser víctima de falta.
Con 5'' por jugar el salteño anotó el libre
que le dio la victoria a Unión 81 a 80.
El delirio fue generalzado, la parcialidad albiverde festejó
en estadio de Libertad la igualdad en la eliminatoria
y ahora se ilusiona con el pasaporte a la tan esperada
final. Para lograr ese objetivo deberá vencer nuevamente
a Alma Juniors de Esperanza esta noche, cuando desde las
21.30 ambos equipos disputen el tercer y definitivo encuentro
de la serie. |