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Los dirigidos técnicamente por Jorge Demarchi
habían superado en los cuatro compromisos de
la fase regular a Alma Juniors de Esperanza. Los orientados
por Alejandro Rippstein no encontraron el método
para contrarrestar el juego albiverde y por ende había
cosechado cuatro derrotas, tres de ellas por un amplio
margen que no sólo se reflejaba en los números,
también en el juego.
Mientras Unión se acomodaba en el primer puesto
de la Zona Norte B1, los esperancinos sufrían
tras sus malas presentaciones y experimentaban el cambio
de técnico: se hizo cargo del platel Luis Desabado
y Alma Juniors cambió del día a la noche.
Los esperancinos se fortalecieron como locales, le ganaron
a Hindú en Esperanza y después dieron
el batacazo al triunfar en Resistencia.
Lo que parecía poco probable se había
dado, Alma Juniors era el rival de Unión en semifinales
y los antecedentes eran motivo de ilusión para
los dirigidos técnicamente por Jorge Demarchi.
Sin embargo, el viernes la historia cambió su
rumbo, cuando parecía que los albiverdes tenían
las de ganar a pesar de jugar como visitantes, apareció
todo el potencial del local y Alma Juniors se llevó
el encuentro 81 a 78.
El desarrollo del partido mostró a dos equipos
muy parejos, que dejaban todo en el rectángulo
de juego por cada pelota y que además eran concientes
de la importancia que tiene el primer encuentro de una
eliminatoria tan corta. El ganador depositaba toda la
presión en las manos de su rival por eso la trascendencia
del juego. Fue el local quien estuvo más eficaz
a la hora de definir el encuentro y de esa manera se
adelantó en la serie 1 a 0.
El final fue dramático, después de un
juego muy disputado en todo momento, la definición
fue no apta para cardíacos. Cuando parecía
que Alma Juniors lo liquidaba minutos antes al cierre
llegaron dos jugadas muy afortunadas para Unión:
primero un triple increíble de Ramiro Díaz
Cuello , después, un doble de Mauro Allesandrowics.
Los dos lanzamientos fueron convertidos sobre el final
mismo de la posesión. Esto parecía desmoralizar
a los orientados tácticamente por Luis Desabado,
sin embargo nada de eso sucedió.
Alma Juniors reaccionó en base al aporte de
Rodrigo Bourquín, el alero se volvió indetenible
en los últimos minutos y terminó siendo
fundamental para los locales, que por cierto aprovecharon
dos errores consecutivos de Unión en el último
minuto para apoderarse del triunfo. Fue una verdadera
picardía, los dirigidos por Jorge Demarchi habían
tomado el liderazgo del partido 76 a 74 cuando restaba
1 y fracción, pero llegaron los apresuramientos,
el triple del salteño Ramiro Díaz Cuello
no entró y por ende se escapó la victoria.
Rodrigo Bourquín fue la figura local al encestar
22 puntos, por su parte Unión tuvo en Ramiro
Díaz Cuello a su máximo anotador con 18
tantos. La victoria final favoreció a Alma Juniors
81 a 78, el jueves, desde las 21.30 y en el polideportivo
de avenida Belgrano se volverán a ver las caras.
Unión está obligado a ganar, una derrota
lo deja fuera de carrera. Un eventual tercer encuentro
se disputaría el sábado, también
en el estadio del club Atlético Unión.
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