| El pasado viernes y condición
de local, Unión sufrió el peor golpe basquetbolístico
y anímico de la temporada. Los albiverdes resignaban
su invicto como locales y además lo hacían
ante su clásico rival, Atlético de Rafaela,
lo que duelo mucho más. Todo parecía fácil,
pero terminó siendo difícil, porque el
básquet es un deporte ilógico y por eso
está confiado en la victoria.
La lógica indicaría que por estar puntero
con tan sólo una derrota en cuatro partido y
por ser locales, Sionista es quien debería ganar
el juego, pero el básquet es un deporte ilógico
y además Unión tiene un plantel muy importante,
sin dudas uno de los mejores de la competencia, pensar
en un triunfo no es para nada utópico.
«El balance del clásico es negativo, tengo
la certeza que tuvimos aspectos de subestimar al hasta
ese momento alicaído Atlético y lamentablemente
así nos fue. Además nosotros teníamos
un déficit defensivo que se acrecentó
en este juego, pero no son más que realidades
que nos marcan un presente en donde hoy tratamos de
poner énfasis para mejorar estos aspectos»,
admitió Jorge Demarchi, el entrenador de Unión.
En segunda instancia el DT dijo que «estoy plenamente
convencido que el básquet es un juego colectivo,
ofensivo y defensivo y en el cual permanentemente tenemos
que apoyarnos. Más haya de la preocupación
normal tras una derrota tengo la tranquilidad de la
autocrítica del equipo y la mía también,
obviamente. Lo primero que hicimos esta semana fue dar
a conocer los distintos sentimientos dentro del plantel
y de allí en adelante todo lo demás. Hoy
por hoy se observa a simple vista el trabajo de los
chicos por fortalecernos para tratar de salir de este
mal momento».
Por último, el entrenador afirmó que
«nadie dramatiza dentro del plantel, este es un
equipo nuevo y hay distintas ondulaciones en los resultados
y en la manera de proceder. Nuestras ondulaciones tienen
picos muy pronunciados y queremos realmente llegar a
la meseta y si la misma es ascendente mucho mejor, pero
yo voy más allá de un resultado deportivo,
me interesa la realidad de Unión, un equipo con
muchas expectativas. Nosotros queremos ser protagonistas
y no queremos perder el protagonismo».
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