En los caminos de Buenos Aires hasta Asunción, pasando por Santa Fe, se levantaban fortines con soldados y así aseguraban el tránsito de las carretas para el comercio. Los blandengues eran soldados de lanza ubicados en los fortines; éstos tenían mangrullo y baterías. Alrededor, los pobladores se animaron a establecerse. Así surgió La Virreyna, en la Cañada de Los Sunchales. Había agua y servía de descanso a las carretas hacia Tucumán. Los indios, acosados por el hambre o molestos por la ocupación de sus tierras, saqueaban haciendas y atacaban a los moradores. Los Fortines eran devastados y las familias huían. Un Gobernador que se destacó en esta empresa fue Prudencio Gastañaduy; pudo detener el avance de los indios y así fue como el Fortín La Virreyna se reformó (1790) y se llamó “Fuerte de los Sunchales”.
La Primera Junta envió a Manuel Belgrano con una expedición a Paraguay. El general pidió a Santa Fe los blandengues apostados en la llanura y Los Sunchales cedió los suyos. El gobernador López se preocupó por asegurar las fronteras de la provincia, cuyos fortines estaban abandonados frente a los indígenas. En julio de 1828 un malón de nativos penetró en El Tío y en Los Sunchales. López mandó tropas para alejarlos y perseguirlos. En 1834 se produjo una nueva invasión en Los Sunchales.
López reforzó las la avanzadas y aseguró el camino hacia S. del Estero con nuevos fortines. Reconstruyó poblaciones destruidas por las luchas y conservó el Fuerte de Los Sunchales. Se aseguró la tranquilidad y esto animó a los vecinos a criar ganado y sembrar los campos. El tránsito hacia Tucumán y el norte se intensificó.
El Gobernador Oroño ideó la replobación del este santafesino. Habilitó caminos, instaló postas cada 5 leguas y otorgó a cada “postero” una legua cuadrada de campo. Esto se extendió hasta Los Sunchales, mensurando 4 leguas de campos para loteo y labranza. En 1853 Urquiza era Presidente de la Nación y Domingo Crespo, Gobernador de Santa Fe. Los campos comenzaron a poblarse de inmigrantes. Aarón Castellanos se comprometió a traer europeos. En 1854 llegaron a Rosario, en su mayoría, suizos. Marcharon y acamparon cerca del Salado. Se les distribuyeron las tierras y Esperanza fue fundada.
Alrededor del Fuerte de Los Sunchales siempre hubo población y estancias, así que dentro del programa de colonización se incluyó este lugar. Al Agrimensor Cayetano Livi se le encargó en 1866 “mensurar y amojonar 20 leguas”. Los pobladores debían “construir una habitación, tipo rancho o de material, un pozo de balde, plantar frutales, tener corrales de poste y comenzar a labrar”. Livi decía: ...” Hay pastos entreverados; hay agua, a pesar de no ser permanente. Hay monte para leña y madera”... El Fuerte fue centro de la plaza, en cada manzana se pusieron mojones de ñandubay. En octubre de 1867 se aprobó oficialmente la primera traza de Sunchales. Fue la primera colonización.
Los primeros colonos salieron de Esperanza, hacia estas tierras cedidas por el Estado. Visitaron el terreno, tomaron sus caballos y recados. Pronto se produjo el malestar: ociosos, disgustados por la pérdida de tiempo, porque faltaban útiles de trabajo, medidas para repartir víveres, semillas, etc. La colonia se descarrió por un ataque de indios o decidieron ir a otras tierras, dejando lo plantado y edificado. Desorganizado el gobierno de Oroño, lo mismo ocurrió con Sunchales.
Sarmiento, presidente de la República, recorrió las colonias agrícolas junto al Gral. Obligado. Vio el problema del indígena y combinaron un plan para acabar con ellos. Obligado se radicó en el Fortín Belgrano, desde allí avanzó por la orilla del Salado estableciendo 16 fortines hasta S. del Estero y acorraló a los indios. El Fuerte de Los Sunchales entregó sus fuerzas a los expedicionarios, “perdiéndose sus soldados en la penumbra frondosa del bosque chaqueño”.
Pero Los Sunchales, sin indios, con buenas tierras, no podía quedar abandonado. Don Mariano Cabal, con su ministro Dr. Simón de Iriondo, buscaron a hombres de empresa. Don Carlos de La Mot (un belga) tuvo la idea de traer agricultores desde Europa. Se firmó el contrato de la segunda colonización (1868). Al año siguiente llegaron italianos, franceses, suizos, ingleses, españoles, alemanes y belgas. “La Mot se vio de pronto como un noble, con súbditos que trabajarían para él”. En 1871 su casa era de dos pisos, sobre los cimientos de la antigua iglesia, llamado “El Palacio de La Mot.” Diferentes idiomas, costumbres, religiones, variadas medidas de peso y superficie, falta de leyes, fueron motivos de inconvenientes. La Mot era inexperto, no seleccionó a sus colonos y la mayoría quedó en el pueblo. El administrador, pariente de La Mot, envió un informe inventado a Inmigración en Buenos Aires, con números alterados de producción. La Mot había malgastado dinero y no pudo cumplir con el contrato; pidió una prórroga y le fue concedida por seis meses. Las cosechas del verano (1871 – 1872) no rindieron; el disgusto con la administración era intenso; hasta temían un ataque injustificado de los indios. El Gobierno de Santa Fe mandó 1872 al Inspector de Colonias, Guillermo Wilcken. El mismo vio una larga caravana de colonos que se iban del lugar con animales y herramientas, por temor a un imaginario ataque de indios.
Guillermo Lehmann - dueño de una empresa colonizadora, había comprado campos en el Dpto. y las leguas que le quedaron a La Mot -, fue el inspirador de la colonización. Carlos Christiani era un médico alemán radicado en Santa Fe. Por esa época se construía el Ferrocarril Central Argentino. Don Carlos no dudó en emprender la repoblación de Sunchales. Entre 1884 y 1885 midió las chacras. Asoció en la empresa a su pariente, Don Carlos Steigleder. Éste llevó a Santa Fe los planos de la nueva traza de “Los Sunchales” (fue omitido el artículo y quedó sólo Sunchales).
El 19 de octubre de 1886, con la firma del Gobernador Gálvez, se aprobaron los planos de la Tercera y definitiva Colonización. |